Imprenta en Montevideo

Historia de la imprenta

La historia de nuestra imprenta forma parte de la historia de Montevideo

Historias y anécdotas de nuestra imprenta

Mi Abuelo, Sarkis Zakarian, y mi Abuela Makrouhi Bakalian, llegaron de Armenia allá por los hoy tan lejanos y locos años 20, como muchos inmigrantes que luego formaron familias en Montevideo, en diferentes barcos.

Escapaban ambos a su manera, con diferentes y complicadas artimanias del horror del primer genocidio que conoció el siglo XX: el genocidio del pueblo armenio a manos de los turcos de aquel entonces.

Familia de inmigrantes armenios en los años 20

Familia de inmigrantes armenios llegando al río de la Plata en los años 20

Como tantas colectividades perseguidas que llegaron a Montevideo, sufrieron lo indecible, ya que tuvieron que vivir en carne propia (como algunas décadas después le tocaría al pueblo judío) la  masacre sistemática de sus familiares y amigos ante sus propios ojos.

Vinieron al Uruguay , a Montevideo , con mas esperanzas que artículos en las valijas y se conocieron aquí concretando la etapa mas hermosa de ese sueño. La etapa de reconstruir lo humano,de volver a empezar , de inagurar una familia… :  y se casaron .Tuvieron seis  hijos, el mayor de ellos, mi Papa, Carlos Zakarian.

En un principio, lejos de todo vínculo con el negocio de las imprentas,  mi abuelo trabajo de zapatero.Resultaba pintoresco según me contaron mis mayores el verlo con tanto empelo partir cada día en una bicicleta (que desde luego no eran tan bonitas ni livianas como las bicicletas que usamos hoy día)  barrio por barrio de Montevideo levantando los zapatos de las casas de sus clientes para repararlos con la ayuda de mi abuela.

Formaron un hogar al calor de la tranquila ciudad que los había recibido. Después de pasar por diversos  trabajos, cierto día mi abuelo se preguntó con aquel espíritu emprendedor típico que lo caracterizaba que no se doblegaba ante ninguna adversidad ni se amedrentaba ante ningún desafío: “¿Cómo hago  para dar de comer a seis  hijos en Uruguay y darles un mejor porvenir? ¿Qué es lo que deja mas ingresos en Montevideo?”

Y por hay uno le dijo: Imprenta sin saber que al tirarle la idea estaba tirando una chispa que encendería un fuego que duraría tres cuartos de siglo: nuestra imprenta.

Porque fue ahí que Don Zakarian puso su imprenta, no sin adversidades claro está,  ya que los zapatos son internacionales. No tienen lenguaje. Pero una imprenta no, maneja palabras, letras, frases.. no solo el idioma español es diferente del idioma armenio,¡ sino que hasta el alfabeto lo es!

Y para armar en tipografía, los folletos de la época había que ser casi un profesor de idiomas, ya que se usaban “tipos” de a uno, pero don Sarkis, insistió y puso su imprenta en Montevideo con el mismo empeño que había recorrido sus calles levantando los trabajos de su zapateria.
Con los ingresos de la imprenta  levantó  lo que fue su “rancho” (palabra coloquial que se usa en Montevideo para referirse a una casa humilde) , luego su casa tal como la había imaginado el y la abuela , y posteriormente concretó  un  local comercial para su imprenta en uno de los barrios mas lindos que tiene esta ciudad de Montevideo, en la calle  Laureles 815 .

imprenta en montevideo

Los talleres de la antigua imprenta Zakarián en Montevideo

Este local de la imprenta  se lo cedió a su vez a mi padre, Carlos Zakarian que a la edad de 12 ya se revolvía en el taller como una persona mayor.
Muy joven mi padre se queda ,tempranamente ,con el taller y la imprenta ya que mi abuelo abandona el trabajo de impresión  para dedicarse de lleno a lo que mas amaba, la iglesia.

Fue pastor y fundador de la primera iglesia evangélica armenia en el Uruguay, situada a pocos metros de la propia imprenta. Muchos pensarán que no soy objetivo pero todos los vecinos que lo conocieron concuerdan en lo mismo:  fue un hombre misericordioso, generoso, trabajador, y muy culto, a pesar de la vida tan convulsionada que le toco vivir, dejo muchísimas enseñanzas, aún para los que nunca lo conocimos personalmente de adultos.

Fallece cinco  difíciles años después que mi abuela de 76 años, el 25 / 11 / 1986 a los 84 años de edad. Pero la semilla del árbol que soñó al llegar a estas tierras, no solo había prendido sino que estaba bien arraigada.

Una vez solo, mi padre Carlos Zakarian, un hombre de calle,  mas de mostrador que de iglesia, pero también con infinita generosidad, a veces hasta el colmo, cambia la cabeza de la época y pone a la imprenta a la altura de las mejores en el mercado de Montevideo.

Por esos años llega a contar con un taller de 12 operarios, importando maquinaria de avanzada tecnología, y compitiendo para llegar a clientes como diversos  Laboratorios de renombre, el Banco Caja Obrera, el Banco Santander, e infinitas industrias que en la época abundaban en  la plaza montevideana  y llenaban de trabajo Montevideo y el Uruguay en general.-

Fue  la época de las vaquitas gordas, del trabajo garantido, del peso fuerte, y de la palabra como garantía.. de los contratos de palabra que valían mas que un certificado de escribano, de la suiza de américa, de los trabajadores inmigrantes, que sudaron jornadas de 16 horas, para poder mantener una familia, y salir adelante, en medio de una cultura e idioma diferentes.

Uruguay sufre luego con la tablita en los años 80, se quiebra la plaza financiera de Montevideo, y la imprenta que con tanto tezón había sido fundada , heredada y mantenida  estuvo a poco de cerrar sus puertas a esa ciudad que la había visto nacer.P=ero con el apoyo del pueblo uruguayo, pueblo que como muchos inmigrantes era ya NUESTRO PUEBLO  (y por eso lo pusimos en la introducción de la página “GRACIAS”  ya que el agradecimiento es uno de los valores de nuestra familia), la imprenta permaneció abierta pese a los años duros de la crisis post tablita.
En el año 2002, yo Gastón Zakarian 3º generación de gráfico pongo mi propio taller imprenta después de colaborar y aprender el oficio en el de mi padre por algunos años, me instalo también en Montevideo, en Garibaldi 1791, y continuo por la senda familiar bajo el ala y la supervisación permanente de mis padres, siempre adquiriendo nueva tecnología.

La imprenta cambió  el sistema tipográfico por el offset y digital, entrando la PC  para diseñar y no los viejos “tipos” manuales, tan complejos que en mi tanto complicaron mi vida adolescente para armarlos, ya que se arman patas para arriba y espejados, muy lindo pero difícil a mi edad de aquel entonces claro. Y pese a las dificultades que pasé con estos “tipos” guardo los mejores recuerdos pues me enseñaron paciencia y he conservado algunos hasta el día de hoy, incluso de letras armenias. No faltara ocasión en que en este blog comparta con todos ustedes una especie de “museo en linea” con este material ya que siento que la historia de nuestra imprenta dejó de ser “nuestra” hace mucho para formar parte de la historia de Montevideo mismo.
El 12 /10/2008 fallece don Carlos Zakarian a los 74 años, con 62 años de trabajo jamas se jubiló.Murió de pie junto a su compañera de toda la vida, y trabajando, en su mesa de trabajo al verla después que el falleciera me doy cuenta que estaba haciendo un trabajo para mi, un troquelado de almanaques, que a mi tanto me complicaba.
Siempre estuvo a la orden, “materia dispuesta” como le gustaba decir a él, humor siempre pícaro, y trabajo constante, son sus mejores legados, entre tantos.

De ahí en mas, y después de una larga procesión es que mi imprenta Peniel Impresos pasa a tomar la historia de imprenta Zakarian, y quise  quedarme con esa bandera, tomarla yo, que hasta entonces no me correspondía, y con humildad y respeto a mis antepasados, me pongo al firme en esta batalla para dejarle a mis hijas, en este futuro que se nos viene , en un Montevideo cada ves mas competitivo, un legado familiar, una manera de ganarse la vida honesta y dedicadamente, algo por que luchar.
Así que hoy termino por aquí, con una breve síntesis de la historia familiar de la imprenta, con ganas de hacer como los antiguos chinos que con sus actos ennoblecían a su ascendencia, nobleza rara, al revés, pero linda, pero que a mi no me cabe, ya se tienen lo suyo bien ganado, y ahora es el momento de  defenderlo a fuerza de trabajo.

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